Con el agua y su discurrir por el lienzo renace la naturaleza dentro de
El agua es la reina, lo es todo en estas pinturas. Y yo dejo que reine sobre el papel. Disfruto viendo como se expande e invade, poco a poco o de forma súbita, el intenso blanco que soporta su recreación. El agua, y su aliado el color, van navegando a su antojo, tal vez guiados de cuando en cuando por la mano y el pincel. El agua es la reina y ella decide al fin la imagen que desea representar. Sólo la elección del color me pertenece por entero. La forma final es algo que se me regala y de la que disfruto plenamente mientras surge. Desde el principio al fin mi espíritu danza con el agua e impregna cada una de las obras. Tus ojos hacen el resto.